La piel de una pantalla y la falsa muerte del libro y la lectura

Carlos Neri dejó ayer en Moebius un reto-meme difícil de ignorar pero también de contestar por la riqueza de temas que deja flotando. En ¿En dónde hay un ebook viejo Gómez? se hace eco de dos post escritos por Txetxu Barandiarán quien inicia la apuesta con una de esas frases-pregunta que pocos hacen, tan parecida a la afirmación de que el rey está desnudo. Dice Txetxu:

Todavía no he visto a nadie con un e-book, libro electrónico o como quieran llamarlo por Bilbao.

Quizás nos ocurra por ser ciudad de provincias, pero estaría encantado que cuando alguien vea a una persona por estos lares, bien en el metro, o en el autobús, incluso paseando por la calle con uno de estos nuevos libros me diese cuenta del hecho que sin ser visto todavía mueve cantidad de texto informativo sobre el futuro todavía no presente, pro lo menos, en Bilbao y en lo que yo he visto.

Ya solo con ese comienzo vale para decir algunas cuantas cosas, pero después ya se mete él también con la blogonovela y el tema de la muerte o no de los lectores. Carlos cita completas todas las preguntas que hace Txetxu y me las lanza de retruque para que responda, reflexiones y siga. Me voy a quedar, sin embargo, con este primer párrafo.

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Inaugurada la Biblioteca Virtual del Patrimonio Bibliográfico

Me he quejado varias veces de la lentitud que tienen la Biblioteca Digital Europea frente a otras iniciativas de digitalización documental la más veloz de las cuales es, sin lugar a dudas, la de Google.

Desde el anuncio de Europeana en marzo de este año, el segundo intento más o menos serio de consolidar una alternativa europea a las iniciativas norteamericanas de una biblioteca digital “universal”, no habíamos escuchado decir nada al respecto.

Ayer se dio un nuevo paso por parte de España al inaugurar la Biblioteca Virtual del Patrimonio Bibliográfico:

un proyecto cooperativo del Ministerio de Cultura y las Comunidades Autónomas cuyo objetivo es la difusión mediante facsímiles digitales de colecciones de manuscritos y libros impresos antiguos que forman parte del Patrimonio Histórico Español.

En Grafosfera la describen con bastante detalle:

La Biblioteca Virtual del Patrimonio Bibliográfico se compone, en principio, de dos series: manuscritos e impresos, a los que se unirán otros materiales especiales en el futuro. Se inaugura con colecciones de los fondos de la Biblioteca Pública del Estado en Soria, procedentes del Monasterio de Santa María de Huerta, de la Biblioteca Pública del Estado en Tarragona, procedentes de los de los Monasterios de Santes Creus y Poblet, de la Biblioteca de Castilla-La Mancha/Biblioteca Pública del Estado en Toledo, procedentes de la colección Borbón-Lorenzana, impresos de la Biblioteca Pública del Erstado en Orihuela y la colección luliana de la Biblioteca Pública del Estado en Palma de Mallorca.

Notable adelanto éste que pone aún más material del aservo bibliográfico español al alcance de cualquier usuario en la red. La delantera se la llevó Google al establecer acuerdo con algunas de las más importantes bibliotecas de Barcelona, por ejemplo. Lo que se busca, en todo caso, es la variedad y la ausencia de monopolio pero sobre todo, y entre otras cosas, una óptima calidad de digitalización y de indexación. Allí quizás estemos hablando de algunas ventajas de Europeana sobre Google. Pero para ello sería necesario un estudio comparativo de cada una de las plataformas.

La noticia en Papel en Blanco



 

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Cerrada la librería de Monte Ávila Editores

 

Esta es la noticia “mala”, la que nunca habría querido publicar y la que escribo después de dudarlo mucho pero ya que está in crescendo en la blogosfera venezolana no puedo dejar de decir algo: desde el día 8 de mayo la Librería de Monte Ávila Editores en el Complejo Cultural Teresa Carreño en Caracas, dejó de existir bajo ese nombre.

En cierto sentido no me toma de sorpresa porque supe la noticia al día siguiente de que se tomara la decisión y lo que sentí fue mucha impotencia porque no se haya podido hacer algo distinto. Se sabía que venía pero tenía la esperanza de que la editorial pudiera conservar su hermoso espacio para la venta directa de sus libros. Después de que la distribución de los libros pasó a manos de la aún naciente y lenta Distribuidora Nacional del Libro parecía cada vez más difícil acceder a los libros de la que siempre será la primera editorial venezolana.

Pero esta noticia merece ser publicada por partes para que se pueda comprender las razones por las cuales se da el cambio.

Voy a comenzar por hacer lo que la mayoría ha hecho, que es reproducir la carta de Ángel García, quien, quizás por razones obvias, no me la envió a mi, pero la tomo tanto del blog de Juan Carlos Chirinos como del de Dakmar Hernández . También agradezco el mensaje durante el fin de semana de Oswaldo Alfili quien preocupado me notificó. La librería como espacio no muere, pero de eso hablaré después de la carta

Va la carta:

Estimados clientes y amigos,

El 30 de noviembre de 1993 abrió sus puertas la Librería Monte Ávila Editores a los lectores de esta ciudad. Con los años y con mucho esfuerzo, la librería no sólo se convirtió en el lugar de encuentro de escritores, artistas, profesores, estudiantes y lectores en general, sino que irradió su encanto más allá de las fronteras de la ciudad y del país. La librería del Teresa fue desde sus inicios, una clara referencia de librería cultural, donde tuvimos la suerte y la dicha de ofrecer todo el catálogo de la casa, nuestra querida Monte Ávila, además de todos los fondos editoriales que pudimos adquirir para nutrir una buena oferta bibliográfica, creyendo siempre en la bibliodiversidad. El martes 8 de mayo del presente, a las 7:20 p.m., la librería cerró sus puertas. Nos embarga la tristeza lógica de dejar atrás el esfuerzo de casi catorce años pero nos sentimos contentos y complacidos de haber entregado lo mejor de nosotros y haber logrado hacernos presente en el mapa personal de librerías de cada uno de ustedes y en la memoria de esta ciudad.Vivimos momentos de esplendor y también tiempos de incertidumbre. Junto a un nutrido grupo de compañeros y amigos que formaron parte del personal de la librería en sus diferentes momentos, tuve la suerte de estar antes y después del cierre de sus puertas. Junto a Katyna y el equipo inicial, vivimos emocionantes tiempos de apresuramientos para la apertura. Hoy, junto a mis compañeros, Katiuska, Amelis, Iraida, Yudely, Carolina, Alexander, Rita, Fabiola y Yanelys, hemos vivido momentos de profunda tristeza pero nos sentimos orgullosos por el trabajo realizado. Son muchos los nombres que deberíamos mencionar y más las historias que se tejieron dentro y alrededor de la librería, sin embargo, no es tiempo de contar historias, ya tendremos ocasión para hacerlo. Por lo pronto, deseo hacerles llegar nuestro más profundo agradecimiento por habernos apoyado todos estos años y haber sido ustedes los más importantes actores de esta obra. Hasta pronto. Ángel R. García – Librero

Ángel y yo nos conocemos desde chamos, prácticamente. Él, hijo de librero, yo asídua visitante de la librería lectura. Ambos nos formamos rodeados de libros y amándolos y en los últimos años hemos coincidido en eventos, conversaciones y estábamos en contacto cotidiano como libreros. Hablamos cuando Carlos (Noguera) asumió la presidencia de Monte Ávila. La labor desde entonces fue eficiente y coordinada recuperándose el espacio y dándole un nuevo empuje que fue notorio para todos. Desde aquí y, a nombre personal, se lo agradezco y sé que nos quedarán muchas aventuras y espacios en los cuales compartir.

A mi también me duele la librería y aunque sea un cambio “simbólico”. Es la misma sensación acrecentada de cuando cambiaron el logo para ponerle el del ministerio: confusión, tristeza, nostalgia. La librería deja de llamarse Librería de Monte Ávila Editores para pasar a formar parte de la red de Librerías del Sur. Permanecerá abierta y ofrecerá los libros de Monte Ávila como siempre, también se seguirán haciendo allí las presentaciones de los libros de la editorial. ¿No será lo mismo? Probablemente. Sin embargo, no quiero ser tan pesimista como Juan Carlos. No puedo apostar al cierre de la editorial sino a su fortalecimiento y por eso quisiera desentrañar algunas de las razones dentro de las cuales se inscribe esta decisión.

Eso, en lo racional, porque en lo emocional, estoy triste.

 

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Librerías de bolsillo: ¿negocios micro para un problema macro?

El libro es para muchos un tema romántico. Cada vez que digo que tengo una librería, que soy librera, no falta alguien en el auditorio que diga “Ay, ese es el negocio de mis sueños” o “Mi gran sueño es tener una librería”. A estas alturas ya me sonrío porque estoy más que conciente de todo lo que implica tener un negocio como este. En primer lugar emerge la imagen de una biblioteca con cómodos asientos, silencio, paz, alguna música, y el cobijo de altos anaqueles llenos de volúmenes y la figura del librero sabio conocedor de cada palabra que se ha pulicado y que aparece como una suerte de mentor de sus clientes. La idea de que como libreros debemos saber todo lo que nuestros clientes desean y sobre todo que debemos haber leído todos los libros de los que hablamos es una de las más falsas que existe. Desde que reabrimos Noctua, por ejemplo, mi tiempo de lectura efectiva a bajado considerablemente y me la paso lamentándome de no tener tiempo para leer todas las cosas que quisiera.

Pero para tratar de no dispersarme en reflexiones que me llevarán por otros derroteros, quisiera, antes de pasara a la noticia que quiero comentar, resaltar el hecho de que nuestra experiencia nos ha convencido de que el contexto en el cual está la librería marca de alguna manera su perfil, y que, al mismo tiempo -aunque parezca contradictorio- habrá clientes para todo. Los lectores marcan las compras y al mismo tiempo las libreías modelan a los lectores. Es un juego de interrelación muy interesante.
Uno de los grandes problemas que tenemos acá en Venezuela es el de la centralización, que se refleja en que la mayor parte de la población vive hacia los polos urbanos que se concentran hacia el norte de país. Caracas, evidentemente, es la ciudad que más pobladores concentra y en la que podemos encontrar la mayor cantidad de negocios y servicios. Las librerías no son una excepción, por lo cual mucha gente debe viajar a la capital para conseguir los volúmenes que necesita. Paulatinamente el panorama parece cambiar pero lo hace en aquellas ciudades principales y que tienen algún tipo de población universitaria, como Mérida.
Desde el punto de vista privado, algunas cadenas han abierto sucursales en el interior del país y sabemos de algunas, contadas, iniciativas individuales de libreros en un par de ciudades, sin embargo, el panorama sigue siendo desolador. lamento no tener números acá, sin embargo, es claro que uno de los grandes retos es lograr que exista un volumen de librerías que atienda toda la población lectora y potencialmente cliente.
Desde el estado, tenemos a Kuai-Mare [posteriormente transformadas en Librerías del Sur] que:

Es una Fundación del Estado que está orientada a la creación y mantenimiento de un amplio mercado para los libros venezolanos, latinoamericanos y caribeños. Esta labor se realiza a través de la promoción, difusión y comercialización mediante una red de librerías que se extiende a pasos rápidos por el territorio nacional.

Sin querer caer en el polémico tema de si sirve o no la red de librerías que ha tenido un crecimiento bastante acelerado en el último año, aparece un proyecto que es el de las librerías de bolsillo y que, al menos en la enunciación parece interesante. Acá lo que dice la noticia:

Caracas, 21 Oct. ABN.- El proyecto de Librerías de Bolsillo de la Fundación Kuaimare, que incluye a la comunidad organizada en la comercialización de textos a través pequeños puntos de venta, arrancará durante la II Feria del Libro de Venezuela Filven 2006 que inicia el 9 de noviembre próximo.

Las denominadas Librerías de Bolsillo se entregarán a cooperativas, consejos comunales y sociedad organizada en general para que administren estos espacios y con la finalidad de que ellos mismos puedan decidir cuál es el tipo de libro que necesitan para responder a las demandas de información de la localidad.

No tengo detalle acerca de cómo funcionarán exactamente, pero por una nota en el portal del Ministerio de la Cultura, parece que este año se instalarán al menos dos: una en Río caribe y otra en Trujillo y que serán instalaciones pequeñas, económicas, móviles.

La reflexión que me queda después de leer esto tiene que ver con quién crea la necesidad del libro y de la lectura. Es el tema de la oferta y de la demanda, que es casi como el tema del huevo y la gallina. Quién fue primero. Es poderoso tener claro que la librería responde a las necesidades de una población, pero al mismo tiempo, que la librería quiéralo o no es una suerte de institución formadora de sensibilidades, una guía de lecturas. Como idea, suena interesante, habrá que ver cómo se lleva adelante.

La fotografía es del usuario de Flickr Danielito311

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