Huyéndole al spam… o cuando los tags son palabras tabú


Aparentemente solucionado el asunto del spam en el blog, gracias a la sabia recomendación de Iria, quien, releyendo el post con cuidado, me sugirió que eliminara, o disfrazara dos términos que no voy a repetir aquí por temor a que empiece a caer acá el spam. No es muy difícil que imaginen cuáles son. Con revisar su apartado de spam en el correo, tienen. Lo cierto es que la experiencia me sirve para apuntar una somera reflexión sobre esto del tagging o clasificación y su influencia en la generación de tráfico hacia nuestro blog.
Pero antes de seguir, una definición de spam (perdonen que no traduzca) del site Anti-spam-tips:

Spam is flooding the Internet with many copies of the same message, in an attempt to force the message on people who would not otherwise choose to receive it. Most spam is commercial advertising, often for dubious products, get-rich-quick schemes, or quasi-legal services. Spam costs the sender very little to send — most of the costs are paid for by the recipient or the carriers rather than by the sender.

Lo que escribimos, como lo escribimos y cuán profundamente reflexionamos sobre ello, es importante, pero mucho más importante es la selección de las palabras que usamos. Es una manera de guiar a nuestros lectores y sobre todo para construir un universo textual. Ese universo se va armando poco a poco a medida que vamos escribiendo, eso es cada vez más claro para mi. Pero no quiero disperarme en eso ahora ya que podría terminar hablando de muchas otras cosas además de lo de los tags.
Clasificar es importante. Cuando resumimos nuestros post con dos o tres palabras, que son las que consideramos más importantes de lo que estamos diciendo, estamos definiéndo qué es lo que quisiéramos que interese a nuestros lectores. Lo incómodo de lo que me acaba de ocurrir es que me obliga a una suerte de autocensura para poder librarme de mensajes que no quiero. Los comentarios spam eran todos, evidentemente, de compañias comerciales que vendían los productos que yo mencionaba. Caemos nuevamente entonces en el costado mercantil de este mundo bloggeril. Otra manera de infiltrarse; a veces le abrimos la puerta grande pero otras lo hacemos sin darnos cuenta. Queda en cada quien decidir, si quieres tránsito y comentarios aunque sea de lectores indeseados, bienvenido. Por supuesto, están las claves antispam, pero aún no han sido instaladas para La Coctelera… quede como reflexión.

Aviso

Esta entrada corresponde al archivo histórico de Ciberescrituras (2005-2012).

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