Reflexiones a cuatro voces sobre las librerías en Venezuela II: discusión con el público y el rol del Estado

Después de nuestras exposiciones, y una vez abierto el derecho de palabra, hubo la intervención de una estudiante de bibliotecología quien manifestó su preocupación por la necesaria implementación de una visión humanística del tema así como de la difusión de mismo. Por otro lado, enfatizó el deseo de que se logre una integración con el componente académico y el fortalecimiento de las bibliotecas, a lo cual Roger contestó, desde su experiencia, apoyando la idea, así como la de la realización de foros y conferencias de manera de romper con la cultura de la fotocopia que impera en nuestras universidades donde, ya sin preguntar, los profesores dejan sus libros para que los estudiantes los fotocopien y no los animan a visitar, ni bibliotecas, ni librerías.

Sintiendo que aún nos faltaba un costado del panorama de librerías del país, invité a Agustín Velasco, presidente de la Fundación Kuai-mare del Libro venezolano a que expusiera ante el grupo su experiencia y los planes a futuro. Comenzó Velasco enfatizando que resulta necesario pensar las librerías desde la formación y la información. Recordó que Kuai-mare es una fundación sin fines de lucro, que se ha planteado en estos momentos refundar la red de librerías que, de ahora en adelante, se llamarán Librerías del Sur. Cuentan con un subsidio del Estado y no tienen un fin mercantilista y buscan, con las librerías de bolsillo, atender las necesidades locales de las comunidades así como fomentar la creación de cooperativas que las atiendan. Habló del libro necesario y de la librería como de un espacio de ciudadanía, un espacio público que genere sentido de pertenencia entre sus usuarios.

A partir de allí, por supuesto, se generó una polémica en torno al concepto de marketing y de lucro porque las librerías en Venezuela (y creo que en el mundo) difícilmente pueden esperar lucrarse pero si buscan mantenerse y crecer. El presidente de Cavelibro retomó la palabra para resumir una vez más las palabras de todos, preguntándose acerca del lugar desde el cual se construye el lector y del rol intermediador del librero. Lo que vino a partir de allí fue recordar la tradición que tenemos, y que se está retomando en los actuales momentos, de los círculos de lectura. El libro, decíamos, no es inocente, pero el lector debe tener la libertad de elegir, de escoger y que, al final, lo que tenemos que buscar es un equilibrio en el mercado.

Hasta acá el panorama de lo que fue el foro ¿Desapareceràn las librerías? ¿Quiénes sobrevivirán? . Parece que nadie es tan agorero como para pensar que desaparezcan. Por el contrario, acá los libreros tradicionales siguen abriendo sucursales, y algunos editando, por ejemplo, pero eso ya sería como para otra entrada.

Aviso

Esta entrada corresponde al archivo histórico de Ciberescrituras (2005-2012).

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