Videojuegos en cibercafés: adicción y redes sociales


Via La Vanguardia leo una noticia de esas que siempre aparecen advirtiendo acerca de los efectos nocivos de los videojuegos y la necesidad de tratamiento para los niños y adolescentes.
Es, sin lugar a dudas, al menos a mi juicio, una de esa noticias que hay que leer con un criterio muy particular y es por eso que quisiera compartir un poco lo que ha sido, y es, mi experiencia como madre al respecto.
En la noticia podemos leer lo siguiente:

El punto clave del incremento de casos de adicción a los videojuegos es la inclusión de las dinámicas de Internet al mundo de los juegos de ordenador y la accesibilidad a la tecnología; cada día hay menos hogares sin una computadora en ellos. Estos dos hechos hacen que se rompan las barreras que tenían los antiguos videojuegos arcade de salones recreativos, los cuales forzosamente limitaban el tiempo que un jugador podía pasar frente a ellos.

Atención, eso de que se rompan las barreras y que haya más accesibilidad a los computadores y, por lo tanto, a los juegos es malo, malo, malo. OJO… según la noticia.
Para la experta consultada, los principales síntomas de la adicción, son:

Sentimiento de bienestar o euforia al estar frente al ordenador

· Incapacidad de parar de jugar

· Ir dedicando más y más tiempo a jugar en detrimento de otras actividades

· Desatender la familia y/o a los amigos

· Sentirse vacio, deprimido e irritable cuando no se está en el ordenador

· Mentir sobre las actividades a los compañeros de trabajo y a la familia

Problemas en el trabajo o la escuela

Salvo los tres últimos, creo, podría clasificarme yo misma en los primeros síntomas, cuando estoy en el “modo blogging”, que es cuando estoy frente al computador y tengo algún tema rondando. La actividad de escribir en esta bitácora se ha convertido para mi en una actividad sin la cual el transcurrir cotidiano no está completo. Pero, si por alguna rezón tuviera que estar sin escrbir en ella, sé que me acostumbraría al rato.
Mis hijos juegan tanto en casa como en cibercafes y lo hacen en uno, en particular, que es temático. El contexto está lleno de referencias futbolísticas y allí se reunen los hijos de los vecinos a jugar cualquier cantidad de juegos de videos. Ojalá pudiera mostrar un video de la manera en la cual se relacionan entre si los “chamos” que alli se reunen; pero probablemente muchos de ustedes lo han vivido tambien: gritos, risas, insultos, frases en clave, saltos, carreras a la pantalla del otro.
El mundo de los cibercafés se mueve en dos niveles: el virtual y el real; cada monstruo, jugador o carro del mundo de la pantalla se corresponde con el mando, el teclado o el mouse de un ser de carne y hueso con el cual o contra el cual se puede jugar. Al final, palabras de Fernando, mi hijo menor, lo importante son los “panas”, los amigos de verdad.
Es verdad, sin embargo, que para algunos de ellos, resulta una obsesión y no quieren salir de allí. Nada es unilateral, sería prudente volver la mirada hacia el entorno familiar y a las distintas motivaciones que le ofrezca su entorno social y familiar.
Sin embargo (vuelvo a la noticia):

enfrentada a la cuestión de si la adicción a los videojuegos es una respuesta ante situaciones personales problemáticas, la doctora Orzack se muestra tajante y niega esa posibilidad, añadiendo que las empresas creadoras de este tipo de juegos que tanta addicción causan, los MMORPG’s, ya buscan intencionadamente que sus productos resulten adictivos dado que sus ingresos provienen del pago de cuotas mensuales para poder acceder a los mundos virtuales.

Como ven, es un tema complejo en el que es difícil hacer afirmaciones tajantes. Yo, sin embargo, sigo sin verlo como amenaza al desarrollo integral de mis hijos. Recuerdo hace nada cuando decían que Pokemón era una serie maquiavélica y cómo a mi me sirvió para reforzar algunos valores importantes como la solidaridad. Puede ser cierto aquello de que todo depende del cristal con que se mire.

Aviso

Esta entrada corresponde al archivo histórico de Ciberescrituras (2005-2012).

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4 comentarios

  1. ID: 2044119
    Si sòlo fuera fùtbol, no hay peligro, el tema es la dependencia y adicciòn,

    no recuerdo el autor, un libro tiene literalmente ese tìtulo, y desarrolla

    el tema, no con los ordenadores solamente, sino con los celulares que

    son una plaga, Argentina tiene pobreza pero los celulares son mayorìa,

    y puede ser trasladado a varios paìses, una abrazo, atte.-

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